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Qué ver

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es uno de los bellos ejemplos de arquitectura religiosa del siglo XVI en la región de la Alcarria de Madrid. De acuerdo con los estudios realizados sobre la misma, es probable que se construyera sobre una edificación mudéjar anterior, así se muestra en la parte baja de la torre. La iglesia, de estilo renacentista, destaca por su pórtico y torre, que predominan sobre todo el conjunto monumental. Ya en lo que es el interior, llama la atención la visual que se tiene desde la nave central hacia el altar mayor. El artesonado del techo, de factura simple, sin decoración, desvía la mirada hacia el altar, que se va abriendo a medida que se va avanzando para llegar así a la nave del crucero. Si giramos la cabeza a la derecha se puede contemplar la bella bóveda de la capilla de los condes de Montesclaros.

Algo que llama la atención de la iglesia es su sobriedad en cuanto a la decoración interior. Desgraciadamente, la Guerra de la Independencia, pero sobre todo la Guerra Civil fueron funestas para la conservación del patrimonio eclesiástico. Añadido a los daños que sufrió el exterior del templo, se destruyeron los retablos y otras imágenes. Afortunadamente, en las décadas posteriores se realizaron diversas restauraciones que han permitido que a día de hoy goce de un magnífico estado de conservación.

Ermita de la Soledad

Ermita de la Soledad

En esta ermita del siglo XVI, nada más llegar a la entrada ya hay un detalle que llama la atención. En la esquina derecha, se encuentra una piedra con unas inscripciones desgastadas que claramente no cuadra en el conjunto. Se trata de una lápida romana del s. II que no se sabe exactamente cómo llegó allí, pero que hoy es parte indiscutible de la fachada. La inscripción, a veces un poco difícil de leer dice: DOMITIA FVSCINA FVSCINAE TTURICVA EHSE STTL [Domitia Fuscina, hija de (Domitius) Fuscus de la cognatio de los Metturici, yace aquí (enterrada). Séate la tierra ligera].

El edificio es sencillo, de planta cuadrada, con una portada formada por dos arcos de medio punto y una portón de madera, original de la época. A finales del siglo pasado, tuvo que ser restaurada con carácter de urgencia debido a que uno de sus muros había cedido y amenazaba la posibilidad de derrumbe. Tras la intervención, ahora es posible contemplarla en todo su esplendor.

Algo interesante de esta ermita, es que cada Semana Santa se expone la Sábana Santa, una pieza del siglo XVII única en la Comunidad de Madrid.

Almazara

La almazara de Torres goza de un gran arraigo en el pueblo. Aunque la tradición del aceite viene de antiguo, la almazara actual data de los años 50, cuando antes se situaba en las afueras del pueblo, pero que fue engullida con el crecimiento poblacional posterior.

La almazara tan sólo abre en época de producción de aceite, es decir, más o menos desde octubre dependiendo de la climatología y otros factores. Por ello os recomendamos que llaméis y, mediante reserva previa, os acerquéis a visitar la explotación. También tendréis la oportunidad de comprar aceite, aunque…¡sed rápidos! ¡Que se lo quitan de las manos!

Casco urbano

Aunque Torres ha cambiado mucho con el paso del tiempo, todavía conserva ese aire castellano-manchego que se caracteriza en esta zona. Las casas de poca altura encaladas en blanco con balcones de hierro forjado, las cortinas cubriendo las puertas, calles estrechas… Un recordatorio de que entramos ya en la Meseta Sur.

Aparte del centro del pueblo, si os dirigís hacia la ermita, podéis ir hasta el límite del pueblo para ver los cerros que limitan el municipio.